Hay personas a las que las persiguen los accidentes, a otras la fortuna y a unas cuantas la fama. En mi caso son las sectas religiosas. Tan fóbica me he vuelto que hasta sueño con Testigos de Jehová, Evangelistas o Mormones tratando de evangelizarme. Hace un tiempo atrás le decía en un comentario a la
Mantantirulirula que esta persecución me lleva a situaciones angustiantes y terminan llenando las arcas de mi psiquiatra:
Las compras en el supermercado es un karma en mi vida, y por lo tanto inevitable. Mientras comparaba precios entre las marcas de puré de tomate, veo de reojo acercarse a mí un joven vestido con una túnica naranja, anteojitos, una pila de folletos y cara de santo. "¡¡Hare Krishna!!" gritó mi subconciente. El muchacho pretendió decirme algo, pero mi terror pudo más y salí espantada mientras tiraba latas de arvejas de la góndola y le manifestaba a los alaridos: "¡¡¡Noooo!!!, ¡¡soy atea, soy atea!!". Recién cuando llegué al otro extremo del local me atreví a mirar para atrás y descubrí que en realidad se trataba de un promotor de Mayonesa Natura.
Lo que más me angustia es pensar que hasta el día de hoy este hombre le debe estar contando a sus amigos: "No sabés la loca que me tocó un día en el supermercado..."
# posteado por Ginger : 8:48 a. m.
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