
Si algo me preocupa en la vida, es dejar escrito el epitafio para mi muerte. Porque uno puede ser un desgraciado, un amarrete, un jodido, o una maravillosa persona, pero dentro de cincuenta años la única referencia nuestra será lo que diga en la tumba. Tampoco es cuestión de dejarlo en manos de la familia, ya se sabe que demasiado esfuerzo no pondrán. A lo sumo, el bronce dirá "Siempre estarás con nosotros" y quien lo lea tendrá la imágen de nuestro cadáver paseando de casa en casa, tan rígido y despeinado. O utilizarán esos textos largos que confunden y uno queda sin saber si el muertito era querido o tenía algún pariente escritor. En el cementerio de mi pueblo hay un epitafio de 1952 que me torturó durante años, hasta que mi padre me contó la verdadera historia. Dice lo siguiente: "AQUI YACE JOSE GARCIA, MUERTO EN SOLEDAD POR LAS MANOS ASESINAS DE ROBERTO PEREZ". Me partía de pena pensar en el pobre José, solito él y su alma, muriendo en manos de un asesino. Pero la realidad fue otra: José estaba en una fiesta en Soledad (pueblo de la provincia de Santa Fe) y se encontró con Roberto a quien debía plata. Discusión viene, discusión va, Roberto le tiró un vaso, el vaso se rompió y cortó el brazo de José. José era hemofílico y se murió desangrado. La madre de José que además de vengativa era previsora, hizo escribir ese texto en la lápida para que las generaciones posteriores elevaran a su hijo a la categoría casi de santo.
Por suerte, parece que no soy la única con esas preocupaciones. No es casual que el de Groucho Marx diga : "Señora, perdone Usted que no me levante", ni el de la suegra "RIP RIP Hurra", o el de Moliere: " Aquí yace Molière el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien".
Sigo pensando en el mío, todavía tengo tiempo. Seguro que me muero de vieja porque yo dejo todo para último momento.
# posteado por Ginger : 3:55 p. m.
haloscan |

