Me gusta descubrirlos en el supermercado. Busco las cajas con mayor cantidad de personas y los observo con tranquilidad, mirando cada detalle que los identifica. Los modernos siempre están vestidos con ropa deportiva, zapatillas blancas relucientes y cuidado aspecto informal. Cuando descargan su compra sobre la cinta ya no quedan dudas, comida macrobiótica: brotes de soja, yogurt descremado, agua mineral. Porque un moderno debe seguir la tendencia alimenticia, se horrizan ante una milanesa con papas fritas y son defensores fanáticos del sushi, aunque el pescado crudo les provoque náuseas. Pocas veces aparecen solos. Suelen moverse en pareja, como si necesitaran demostrarle al otro su modernidad. Los modernos no se casan: conviven. Dicen que el amor no se garantiza con un papel pero se agarran de los pelos a la hora de repartir la heladera. Se eligen sabiendo que no será para siempre, los modernos creen que un matrimonio largo es sinónimo de aburrimiento, y nada más alejado de la modernidad que el tedio. Cultores de la terapia, las prueban todas. Psicoanalizarse es condición esencial en su vida, no importa el resultado. Aprenden palabras nuevas, hablan de minimalismo y elaboran discursos políticamente correctos. Los modernos viven en casas con paredes blancas sin adornos y en ellas no se encontrarán vestigios de su pasado, demostraciones infames de su época no moderna. Se relacionan con otros iguales e infaltablemente entre sus amigos habrá varios gays como clara evidencia de su apertura mental. Hablan libremente de sexo y casi únicamente de sexo, exponiendo sus intimidades como manifestación de superación. Los modernos detestan el cholulismo, pero van a sitios de moda que promocionan en televisión. Tienen hijos con cada pareja, a los que condenan al modernismo de abandonar cuando nace el próximo. Pretenden acercarse a lo popular siempre que se marque la diferencia: ellos no son populares, simplemente los toleran. Se dicen seguidores de religiones derivadas del budismo o de cultos orientales que desconocen. Compran libros de Osho, de Kirsnamurti y los recomiendan.
Para ser moderno, es indispensable reunir todos estos requisitos. Y los cumplen, los atesoran y los muestran. Porque si faltase uno, ya no serían verdaderos modernos. Y para ellos no hay nada peor que ser confundidos con alguien común.
# posteado por Ginger : 3:46 p. m.
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