El próximo sábado 14 estaré de fiesta. No es un casamiento, un cumpleaños ni un bautismo. Es el día que eligió mi colegio para recordar que este año se cumplen 25 desde que terminé la secundaria. La invitación llegó en un sobre amarillo con el Escudo Nacional y en el interior, una nota que decía: "Te invitamos a revivir todos los gratos momentos pasados en nuestra escuela. Por eso te convocamos a reunirte con tus compañeros y amigos, ya que cumplen sus BODAS DE PLATA de egreso". Y abajo estaba la lista con nuestros nombres.
Cualquier otra promoción seguramente se emocionaría al leer el apellido de quienes no han visto en mucho tiempo, y no faltará el que se diga "Mirá: ¡Rodrigo Perez! ¿seguirá gordo como siempre?". Debo confesar que a nosotros no nos ocurre, porque a pesar de la distancia, nos seguimos viendo una vez al año. Sin embargo, este es un encuentro especial: viene acompañado con acto solemne. Y por tal razón se nos encargó la confección de un discurso alegórico. A fin de hacer mi aporte, comencé a robar ideas ajenas. Leí viejos textos, busqué alegorías y terminé pidiendo ayuda a mi amigo Teta y a mi amiga
Sonia, quienes generosamente contribuyeron a la redacción del mismo.
Lo que sigue, es el texto que leeré esa noche:
Parece mentira. Ya han pasado 25 años (a Mónica sí se le notan).Estas aulas nos han visto jovenes, vigorosos... y mirennos ahora: arrugados, panzones, hechos pelota. Esos pupitres que en aquel momento nos parecían antiquísimos, hoy hacen juego con nuestros bastones. Esos baños, testigos silenciosos de los cigarrillos que fumabamos a escondidas tienen ya sensores de humo que se la pasan chillando. Todos recordaran, excepto Silvia, Andrés y Sergio que padecen Alzheimer, las tardes de reunión donde nos proponíamos ser mejores alumnos, buscando la forma de copiar en las pruebas de geografía. ¿A vos Jackie te dura el machete o son várices?. ¡Y cuán útil fue para nuestras vidas aprender taquigrafía!. No olvidemos a quienes ya no están. Recordemos con especial afecto a los que nos abandonaron para ir a Europa y vivir como reyes manejando BMW y veraneando en Marbella y que ojalá los parta un rayo. Querido colegio: hoy vinimos hasta aquí a decirte que no es casual que seamos los que hoy somos. Es TU culpa, y esperamos que respondas por ello.Por eso, quiero pedir para tí un fuerte aplauso de pie (los que todavía puedan pararse, claro). Seguro que terminan todos emocionados con este discurso.
# posteado por Ginger : 4:19 p. m.
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