A esta altura, casi no quedan animales que se salven de los productores de Hollywood. Han convertido en asesinos a cuanto bicho puebla la fauna. Desde ballenas, tiburones, calamares, pirañas, leones, tigres, perros, gatos, monos, arañas, bichas que se arrastran, murciélagos, abejas, hormigas, hasta langostas carnívoras. En la mayoría de los casos, la falta es de algún científico malvado al que le salió mal un experimento. O sea: el espectador sabe que el animalejo no tiene culpa, pero no habrá escarabajo que se libere del pisotón por las dudas. De todos modos, se conoce quienes son los buenos y los malos desde los créditos de la película: los malos mueren, los bichos también porque aunque no sean culpables uno ya les tiene bronca, y el jovencito salvará al mundo, recibirá una medalla del Congreso Norteamericano y vivirá feliz.
De todos los seres no pensantes, a los que más miedo les tengo es a las gallinas. Irónicamente nunca se hizo una película donde ellas sean depredadoras de humanos. Así que decidí escribir un guión y venderselo a la Metro. La cosa sería más o menos así:
Primero el título: Gallinas asesinas al ataque.
Ahora vendría la historia
Un empleado de la fábrica de alimento balanceado, por mirar el super bowl, agrega a la mezcla un compuesto que se encuentra en un tambor caído casualmente de un avión que pasaba. No sabe que es desecho radiactivo. El alimento se vende a todos los criaderos de pollos de Oklahoma. Una vez ingerido, las gallinas sienten un deseo irrefrenable por atacar personas. Cuando entra el cuidador, lo matan y escapan. Como efecto secundario, los pollitos nacen a las 12 horas en lugar de 21 días.
Listo. Ya tenemos el argumento. Veamos los actores.
Se necesitan un jóven y una señorita defensores de la naturaleza, que se conocerán y se enamorarán (condición indispensable). Ambos se salvarán a último momento, porque descubrirán la forma de eliminar a las gallinas.
Debe haber como mínimo dos malos que serán ricos y poderosos y no les importará el futuro de la humanidad. Mueren en el último cuadro, con sufrimiento y sin arrepentirse.
Muchos extras disfrazados de militares norteamericanos, tanques y helicópteros.
Los efectos especiales serán hectolítros de salsa de tomate y cientos de autos explotando.
Bien. Ahora el final.
El héroe varoncito (la chica sólo debe ser linda, la inteligencia queda para el masculino), descubre en el último minuto, que el elemento radiactivo que comieron las gallinas se neutraliza y destruye con alimento para peces en mal estado. Los helicópteros se encargarán de esparcirlos por todos los ríos de Oklahoma, matando a las gallinas cuando tomen agua (el alimento balanceado les da mucha sed) y también a los peces, pero no hay que perder de vista que los que se tienen que salvar son humanos.
Los jóvenes quedan exhaustos pero felices y en el Pentágono todos gritan festejando el triunfo sobre los pollos.
Por las dudas, la escena final será una gallina poniendo huevos. Si la película anda bien, esta es la habilitación para una segunda parte: El regreso de las gallinas asesinas.
No entiendo porqué Hollywood todavía no me descubrió y me hizo millonaria.
# posteado por Ginger : 8:16 a. m.
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