Primera parteResulta que Gingero y yo tenemos un amigo de toda la vida. Compartimos vacaciones, salidas, reuniones familiares, etc.
Tan amigos somos, que Clota (la ex-esposa de mi amigo) es la madrina de mi hijo, y él el padrino de mi hija.
Tienen tres niñas a las que quiero como si fueran mías.
En las últimas elecciones políticas, nuestro amigo fue elegido Senador Nacional por la provincia del Chaco. Y ayer asumió su cargo.
Segunda parteLo mismo que me pasó con Canoura, no tuve conciencia de la importancia del cargo que ocuparía mi amigo, hasta que lo acompañé al juramento, en el Congreso de la Nación.
Fui con la idea de ver a ilustres desconocidos prometiendo hacer cumplir la ley, hasta que los desconocidos se volvieron... conocidos.
Mientras esperaba que el acto empezara, me dediqué a observar el trabajo de molduras de los techos. Miraba para arriba cuando me percaté que no estaba sola. Filmus (hasta ayer ministro de Educación y desde hoy nuevo senador) me sonrió, me saludó y dijo: "lindo trabajo de arquitectura". "Ajá", le contesté. "Los arquitectos de antes no son como los de ahora, que hacen cualquier cosa. También, con la educación de porquería que tienen...". El tipo me miró, volvió a sonreir y se fue. Solo después me di cuenta que mi comentario fue directo a su gestión.
Atrás suyo llegó Scioli (vice presidente de la nación y presidente del Senado), saludando a todos los presentes. Cuando me tocó el turno le agarré la mano... la mano de madera!.*. Se puso pálido, me agarró el brazo con el suyo sano y lo separó de la prótesis. Ni "mucho gusto" me dijo. Si hubiese hablado, seguramente sus palabras hubieran sido "¡idiota!".

Dos minutos después se abrieron las puertas principales del Congreso porque llegaban el Presidente Kirchner con la futura Presidente Kirchner. Saludaron a lo Perón y entraron al recinto.

Mientras seguíamos esperando, me puse a conversar amablemente con una señora cuya cara me resultaba familiar. Hablamos sobre los hijos, el tiempo, los precios de los zapatos. Me enteré que era Alicia Kirchner cuando vinieron a buscarla.
Un poco después, el Presidente se acercó a nosotros y una catarata de viejas se le tiraron encima. Lo besuquearon, lo llenaron de baba, lo pintarrajearon. "Estás pagando en vida, desgraciado", pensaba yo. Hasta que me debe haber mirado, cosa que no puedo afirmar porque un ojo apuntaba al cielorraso y el otro al piso, y se me acercó. Como estaba con las hijas de mi amigo, le dije: "me está dando lástima, venga que le saco una foto con chicas lindas y no con esas admiradoras que tiene". Largó una carcajada y me lo agradeció. Pero como es el presidente, todo el mundo le quería hablar, así que lo reté (lo juro por Dios, con la diplomacia que me caracteriza, reté al Presidente de la Nación), al grito de "¡¡¡se puede quedar quieto que me salen movidas las fotos!!!". "Uh", me dijo. "No me retes vos también, que ya lo hace mi esposa". Parece que no se enojó, porque vino y me dio un beso, no sin antes preguntar quien eran las chicas (será birolo, pero no es tonto).

Atrás salió la futura Presidente, dando la mano y besando a todos, como la madre Teresa de Calculta, excepto por el trajecito Armani y la cartera Louis Vouiton. Cuando llegó a mi, dijo "gracias por el apoyo". "No será el mío", le contesté, "yo no la voté". Se hizo la que no me escuchó y siguió, pero creanme que sólo se hizo.
Patricia Burlich se acercó para felicitarme por las "hermosas hijas" que tenía. Se lo agradecí sinceramente. No eran mis hijas, pero como verdaderamente son hermosas, me adjudiqué el título.
Le dí la mano a Reutemman y le dije: "usted es Senador por mi provincia, haga algo por mi pueblo". Con gusto, me contestó. Pero no me dijo qué.
Cuando salíamos me choqué con Adolfo Rodriguez Saa, con su sonrisa de Guasón permanente. Me saludó mientras miraba mi escote. "Los ojos están más arriba", le dije. Y siguió como si nada...
A la tarde, mi madre llamó para avisarme que nos habían visto en la televisión. Hubiese preferido que me filmaran con Norma Aleandro, o con Pablo Echarri por lo menos, pero no me puedo poner pretenciosa tampoco...

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Para los que no son argentinos, Scioli tiene un brazo ortopédico, producto de un accidente de motonáutica.