Mientras Duda me llamaba por teléfono para que escuche en vivo el concierto de Serrat-Sabina, yo perdía mi tiempo mirando televisión. No es que toda la televisión implique necesariamente perder el tiempo, sólo cuando a una se le ocurre ver "Viernes Trece - 7 - La nueva sangre".
O sea, uno descubre lo fácil que es hacerse millonario en Estados Unidos. O lo tarados que son los norteamericanos, y peor, lo contagioso que es.
Veamos, no existe película de terror moderna que se precie de tal, sin adolescentes libertinos y malvados (que por otra parte, merecen morir), una cabaña en el bosque, tormenta eléctrica y por supuesto un chiflado maltratado en su infancia que toma revancha y mata a cuanto ser vivo se le cruce, cortándolos en pedazos.
Solo con esto, podríamos elaborar el primer postulado: los padres de esos adolescentes no tienen la menor idea donde se encuentran y mucho menos les interesa.
Sigamos.
Están la chica y el muchacho que sobrevivirán porque son buenos. No hay otra explicación. Sufrirán el desprecio de los otros (mientras Jason no los ajusticie), no se drogarán ni tendrán sexo. Es decir, les toca la peor parte.
Después tenemos al asesino, que es muy malo, pero en el fondo no tiene la culpa. Si al pobre lo ahogaron de chiquito, lo torturaron y encima nadie lo quería porque era feo, ¿qué otra le queda más que salir por ahí cargando un cuchillo, una desmontadora, una sierra eléctrica, otro cuchillo, un hacha y hasta una corneta de cotillón?. Ah, porque a cada uno lo suyo, no es cuestión tampoco de usar el mismo arma homicida con todos. Dónde los tiene guardados es un misterio que quedará a la imaginación popular. En la misma escena degolla a una señorita con un facón, se da vuelta y desmenuza a un muchachito con una podadora. Ambos jovenes mantenían relaciones sexuales ¡con los pantalones puestos!.
No nos olvidemos de la tormenta. Rayos y relámpagos resuenan por todos lados, pero mientras por la ventana norte de la cabaña diluvia, por la puerta abierta que da al Este se pueden ver las estrellas y la luna. ¡Es la magia del cine!
Los que tratan de huir, corren cual maratonistas griegos de un Jason que tiene las piernas entablilladas y aún así varios kilómetros después él los atrapa. No sería raro que hubiese encontrado el secreto de la desmaterialización porque otra explicación no hay, pero ya estaríamos mezclando Viernes 13 con Viaje a Las Estrellas.
La protagonista femenina en este caso tiene poderes. Mueve los objetos con su mente, cualidad oportuna para su salvación. A esta altura tenemos Viernes 13, Viaje a las Estrellas y Carrie.
El problema es que el asesino también viene siendo inmortal. Ella lo electrocuta, lo llena de clavos de acero de 28 pulgadas, lo ahorca, le tira un techo encima, le vacía el cargador de una pistola, lo incendia y aún así, él sigue por la vida como si nada. Aquí es donde incorporamos a Highlander.
Pero logra un cometido que faltó en las seis películas anteriores: a Jason se le cae la máscara (bueno, se le rompe con tamaña cantidad de ataques sufridos) y queda al descubierto una cara mezcla entre el monstruo de Alien y Diego Capusotto, que es lo único que da miedo en todo el film. Sin embargo, ella no se asusta cuando la ve, pero sí grita cuando él se agacha a buscar el hacha que se le cayó varias escenas atrás, y después de resucitar unas ocho veces.
Uno sabe que la película está por terminar porque a las 12 de la noche está anunciada otra, pero no hay imaginación humana que pueda ser capaz de determinar como concluye semejante porquería. Si todas las formas posibles de darle muerte no funcionaron, ¿qué hacemos con el pobre Jason?. Ahhh, pero Hollywood siempre dará algo más. El malvado persigue a la parejita buena que en lugar de subirse a un auto y partir, prefiere correr por un muelle de madera del que no podrá escapar. Aquí la lógica indicaría que deben morir, pero no. Aparece un personaje desconocido que surge del agua, agarra a Jason por el cuello y se lo lleva con él a las profundidades. Y ahí la chica se desmaya de la emoción. Fin y Dios nos libre.
Me dormí con la sensación que soy pobre porque quiero. ¡Si para hacer una película como esta, hasta a mí se me ocurren cosas peores!
# posteado por Ginger : 11:53 a. m.
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