Primero fueron las calandrias. Ellas insisten con anidar en el ceibo que dá a mi terraza y yo insisto en colgar la ropa sin que me piquen. Desde hace años nuestra relación es a escobazos limpios. Después fueron las palomas. Compiten en pararse sobre la parrilla y ensuciar de blanco el primoroso techito de tejas. Pero que ahora me invadan los halcones es demasiado.
Ver a uno de esos bichos tomar sol tranquilamente en mi cantero logra desatar todas las fobias ocultas que atormentan mi alma. Porque yo me banco las lauchas, las que reptan y hasta las cucarachas, pero me aterroriza cualquier especímen con plumas.
Me llamó la atención el graznido. Yo estaba tratando de poner órden al desórden que deja mi hijo, cuando lo escuché. Miré por la ventana y allí estaba, desplegando las alas como si se desperezara. Calculé que no podría pasar por las rejas y le tiré lo primero que encontré: una piedra de la colección de Gonzalo, que fue a dar exactamente contra el vidrio del lavadero. Después probé con una pelotita de tenis. El disparo pasó más cerca, pero el infame me miró, giró la cabeza y siguió durmiendo. Empecé a sacar cuentas sobre lo que nos diferenciaba: él es pájaro y yo ser humano, él vuela y yo apenas camino, él tiene pico y yo no, él tiene garras y yo me como las uñas. Con estas probabilidades, opté por llamar a mi marido que estaba de viaje. Cuando el hombre viaja, tenemos por norma comunicarnos solamente de noche, a menos que ocurra alguna emergencia. Bueno, esta era una. Atendió asustado (estaba en Rosario y eran las 10 de la mañana).
- ¿Qué pasó? ¿los chicos están bien?
- Sí, sí, pero tenés que venir rápido a casa. ¡¡Hay un cóndor en la terraza!!
- ........
¿vos estuviste tomando?
- ¡Pero no!, te digo que el bicho vino volando de no sé donde y no me atrevo a salir de casa. ¿Qué hago, llamo a los bomberos, a la policía, le tiro Raid?
- Dejá, llamo yo. Al Moyano.
- ¡¡Ves como sos!!. El animal me mira y seguro me quiere sacar los ojos, porque ellos se comen todo lo que brilla.
- Esos son los ñandúes
- ¿Y vos que sabés si este no es cruza con ñandú? Tiene el mismo color...
- Gorda, estoy en una reunión, dejame de joder con pavadas - piiii-piiii-piiii-
Abandonada por quien se supone me debe proteger, me proveí de un plumero, entorné la puerta y salí lentamente al patio. Primero le gritaba, pero parece que el coso este era sordo. Después lo amenazaba mostrando mi arma improvisada para salir corriendo a meterme dentro de la casa. Al final me atreví y le tiré un palo. Nada dió resultado. Estuve encerrada diez horas hasta que el bicho terminó de dormir, se comió algunos gusanitos de las plantas y levantó vuelo por decisión propia. Es posible que mañana aparezca una orca en mi bañadera. Ya nada me sorprende.
# posteado por Ginger : 3:37 p. m.
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