Después de escuchar a señoras y señoritas contar sobre sus relaciones amorosas y/o sexuales (tiemblen hombres, las mujeres nos contamos "esas" cosas con lujo de detalles), llegué a la conclusión que los varoncitos se clasifican en tres grandes categorías.
Debo aclarar que excluyo a mi marido, no por bueno él ni por bondadosa yo, sinó que después de 21 años de casados y 4 de novios, una lo tiene incorporada como un brazo o una pierna y no hay mucho misterio por develar. Lo mío es simple observación (aunque a un tucumano le salga urticaria cada vez que menciono esa palabra).
Decía entonces que podemos agruparlos como en la matemática: racionales, irracionales e imaginarios.
Dentro de los racionales, tenemos a los buenudos. Son esos que están atentos a nuestro mínimo deseo, nos complacen, nos atienden... para cubrir déficit mayores. Tienen dos sub-categoría. Por un lado encontramos los hot-dogs: son aquellos que viven en estado de caldera constante. Ellos quieren ir a los bifes a cada rato, olvidando que la temperatura sube paulatinamente. Los tipos te regalan una flor y te meten en el telo sin previo aviso. No tienen la menor idea del juego previo, solo piensan en satisfacer su necesidad urgente, y terminaron cuando una ni siquiera empezó. Se pueden reeducar, pero se corre el riesgo de convertirlos en eyaculadores precoces.
El segundo sub grupo es el de los leones afónicos. Son el opuesto a los hot-dogs. Los tipos preparan el terreno con mucha anticipación y una se ilusiona con una noche de amor desenfrenado. Te cuentan sus planes, se saben todas las previas, te llevan a estados de alta densidad, y ¡cuando el momento llega!... no pueden. Nos ponen en la peor situación de nuestras vidas: un estado en el que debemos disimular la desesperación y hacer como si nada. En algunas se suma la culpa: ¿será que lo desmotivó mi celulitis? ¿tengo mal aliento?. Pero no, queridas. No se trata de nosotras. Una hizo todo lo posible para que pase lo que no pasa. Y encima tenemos que soportar que se justifiquen con un: "es la primera vez que me sucede". ¿La primera vez y justo conmigo? ¡Pero va fangulo.!
La segunda categoría son los irracionales, y aquí también tenemos dos grupetes: por un lado los histéricos, que fueron mencionados en el texto de abajo, aunque puedo ampliar diciendo que se trata de señores cuya única finalidad en la vida es dejarnos en la constante espera. Y una se cansa de esperar, ¿vió?. Existe una variedad que son los histéricos virtuales, muy de moda por estas épocas. Dejan a las damas noches enteras sin dormir, esperando que aparezcan en la ventanita del msn, y cuando por fin llegan, te saludan como si las palabras de amor tan seductoras de noches anteriores las hubiese dicho otro.
Por el otro, encontramos a los narcisistas. Estos son los que se aman en extremos insospechados, pueden hacerte creer que les importas un poquito, siempre y cuando los admires hasta la locura. Se encuentran en un escalón superior a Dios, y las damas deben considerarlos así. Si una se cansa de tanta pavada, corren inmediatamente a buscar a otras que se den cuenta de su superioridad y así hasta el infinito. En general nunca concretan parejas porque las mujeres somos generosas, pero tenemos un límite.
Después están los imaginarios. Estos directamente no existen. O existen pero no como una se los imagina. Te hacen creer que son el principe azul pero destiñen en el primer lavado. Te dan una noche de amor y las siguientes roncan hasta la rotura de tímpanos. Te regalan un osito de peluche y te hacen pagar la cena. Te dicen que estás hermosa mientras le miran el culo a la señorita que pasa por delante. Son un poco más soportables, si una tiene años de terapia y mucha necesidad, claro.
Cada uno de los grupos a su vez, pueden combinarse entre sí pero todos salen de estos moldes.
Si usted está leyendo esto y es señor, seguramente pondrá el grito en el cielo tratando de corregirme, pero íntimamente sabe que tengo razón.
Si usted es señora, mis más sentidas condolencias.
# posteado por Ginger : 5:27 p. m.
haloscan |

