Veamos, además de hacer jardín de infantes, primaria, secundaria y universidad, en mi vida traté de aprender: danzas españolas, artes visuales, ingles, francés, declamación (Si, DE-CLA-MA-CION), fotografía, piloto de planeador, piano, guitarra, trombón, teoría y solfeo, repujado en cuero, teatro, natación, basquet, pelota paleta, danzas árabes, tango, escalada en pared, tae-bo, gimnasia con aparatos, pilates, yoga... * ¿qué podía faltarme para sentir que hice de todo y no aprendí nada? Por supuesto: ARQUERÍA.
Mi prima Goddessa anda con un exceso de energía. Con ella, los distribuidores de folletos callejeros justifican el gasto: no solo los lee, también les hace caso. Y cuando no ofrecen cursos, se inspira en los dibujitos. Un día, a punto de entrar a su oficina, una chica le entregó una publicidad de runas verdaderas para adivinar el futuro. Todavía no se le dio por el esoterismo, sin embargo en la parte superior venía estampada la imagen de un arquero musculoso. No tenía que ver con las runas pero quedaba lindo. "¿Y si aprendemos arquería?" me dijo un mediodía, folleto en mano. Y fue suficiente.
Llegamos puntuales a nuestra primer clase. El grupo estaba formado por un reducido número de muchachitos a los que doblábamos (y más también) en edad, sin embargo nosotras eramos las "juniors", palabra que, dicha en otra ocasión, me hubiese hecho sentir realizada. Aquí la relacioné con inútil.
Primero nos enseñaron a armar los arcos, aparatos complejos llenos de chirimbolos. ¿Porqué no los guardan armados?, pensaba yo mientras luchaba por encajar correctamente una paleta en la base. Una vez superado el trance (y desde luego con ayuda extra), sigue la etapa de relajación. No tiene mucho sentido relajarse para tirar flechas, pero supongo que la idea es impedir que una salga a la calle y mate algún transeúnte desprevenido, como manera de combatir el estrés.
Más tarde viene la práctica con soga elástica. Cuando las ví, lo primero que pensé es que pretendían que salte, pero afortunadamente se trataba de un ejercicio de estiramiento de brazos. Después de 10 minutos el profesor, temiendo que nos arrancáramos media cara, se dio por vencido y nos pasó a la sección "armadura".
El protector de brazo va primero, el protector de dedos segundo y por último, enganchar el carcaj en el pantalón. Eso requiere verdadera práctica: traten de pasar una hebilla por el pasacinto con un brazo duro (por el protector) y los dedos cubiertos por una especie de guante de cuero sui generis. Aquí comprobé que para estudiar arquería hay que tener un problema neuronal.
Y ahora sí, a tirar. Los "juniors" son "Banda Blanca". Eso quiere decir que es suficiente con que la flecha se clave en algo, preferentemente que ese algo no sea humano, y mucho menos uno mismo. Los primeros tiros, para asombro del profesor después de ver lo que eramos armando el arco y estirando la soga, nos salieron impecables: quedaron dentro del blanco de 1x1 metro, con las flechas ladeadas, pero clavadas. Viendo nuestro increíble y rápido progreso, nos empezaron a complicar la cosa: debíamos apuntar y pegar en globitos de carnaval. Con un record de dos globos explotados cada una, pasamos a la etapa siguiente: ahora los globitos tenían un simpático monito (tranquilo Greenpace, era un dibujo) colgando abajo. Había que reventar los globos sin tocar al simio. Me preparé, paso uno: pies paralelos, paso dos: levantar el arco y girar la cabeza, paso tres: apuntar y tensar, paso cuatro: disparar. El mono quedó con mi flecha clavada en el centro exacto de su peluda cabeza, muriendo instantánemente y sin sufrimiento.
Cuando la clase estaba terminando, el profesor reúne a los alumnos y les pide que despejen dudas. "¿Cómo calibramos las libras de las paletas?, ¿Qué distancia es aconsejable para que el recurvo provea la velocidad apropiada de la flecha?" preguntaban los imberbes. "¿Podemos poner fotos de personas en lugar de blancos? ¿Duele más pegar en la pierna o en el brazo?" eran las nuestras.
La clase terminó sin contratiempo, y nosotras felices con nuestra nueva actividad. Eso sí, solo espero que a mi prima no se le ocurra practicar corrida de toros, porque ahí no me prendo.
*Juro que hice todas esas actividades (porque leo y no puedo creer el tiempo al cuete que perdí en mi vida). Algunas completé, otras abandoné en la segunda clase, pero que las hice, las hice.
# posteado por Ginger : 8:35 a. m.
haloscan |

