Si algo bueno tiene mi trabajo, es poder disponer de los horarios y días a mi conveniencia. Otra parte es regular: todos quisiéramos ser millonarios y dedicarnos a contemplar la vida en lugar de andar corriendo por el microcentro porteño. Pero hay una tercera que es nefasta: tratar con empleados públicos.
Todo lo que hago tiene que ver con ellos. Es decir, estoy sujeta a su inoperancia. De todos los lugares donde voy, dos son los más complejos: El RENAR (Registro Nacional de Armas) porque dada la condición de los certificados que solicito (compra de dinamita y permiso para utilizarla), el trámite es sumamente engorroso. Toqué más veces el pianito (es decir, registré mis huellas dactilares) que el preso con mayor cantidad de delitos del pais.
Y por otro lado está el Registro Nacional de Constructores, por burocráticos, mala onda y coimeros. Lamentablemente a ellos tengo que recurrir cada vez que se ejecuta una nueva obra, y siempre es el mismo padecimiento. Antes trataba con "Don Lopez", un señor mayor que, previo a terminar una gestión, me pedía una Play Station para el nieto, una caja de vinos Rutini para él y un tapado de visón para la esposa. Yo le sonreía y decía que sí, pero sólo después de tener el certificado en mi poder. Y así la llevabamos: el trabajando con la esperanza de que cumpliera mi palabra y yo contestando "será en la próxima". Don Lopez se jubiló y en su lugar pusieron a la "Señorita" Erika. Debe tener unos 25 años pero indudablemente ningún trabajo se adaptará tanto a ella como el que tiene, lo lleva en el alma: es empleada pública hasta la médula.
La "Señorita" Erika no razona, hace exactamente lo que le dijeron que debía hacer. No tiene sentido común ni criterio propio. Tenerlo significaría ser eficiente, y ya se sabe, esas excepciones no se dan con frecuencia.
Por otro lado tenemos los tiempos. Los tiempos son aquellos en los que cada empresa debe completar la documentación necesaria antes de iniciar una obra. Todo requiere celeridad y ese es mi trabajo. Hasta que me encuentro con personajes como la Señorita Erika que rechazan carpetas enteras completas, firmadas, certificadas ante escribano, entregadas en tiempo y forma, solo porque a una planilla, en el último mes y solo A MODO INFORMATIVO, sin ningún tipo de validez legal, el Director del Registro decidió incluirle el texto de la ley sobre Fiscalización del Régimen Jubilatorio. No, no tiene que ver con el trámite en si mismo. Repito, es a modo informativo, para que a los dueños de empresas constructoras les entre en la cabeza que deben pagarlo. ¿Vieron esa frase en los paquetes de cigarrillos que dice "El Fumar es perjudicial para la salud"?. Bueno, esto es lo mismo. Como la habíamos confeccionado antes que entregaran las nuevas, la mía no lo tenía. Ni siquiera era su potestad rechazarla, se supone que para eso están los veedores que controlan la información. Pero no se puede razonar con imbéciles.
Quiero que Menes sea presidente otra vez. Si. Quiero que vuelva con su espíritu privatizador y privatice lo que queda, sobre todo el Registro Nacional de Constructores (Correo Central, 5t0 piso, oficina 512 para quien quiera ir), porque en una empresa privatizada esta gente no dura ni dos minutos. Y quiero también que la "Señorita" Erika se ponga un vestido a su mamá y se disfrace de la puta que la parió.
Ahhh, hice catarsis, gracias!
# posteado por Ginger : 5:34 p. m.
haloscan |

